La iconografía es un arte sacro que expresa en línea y color la fe y
devoción de la tradición cristiana de
Oriente. Se origina en Bizancio, el Imperio Cristiano que tenía como
capital Constantinopla (Hoy
Estambul), después del año 330 dic. Sus raíces están en el arte
Greco-Romano y su manifestación en
Egipto, especialmente en los famosos retratos de Fayumm que se usaban para
decorar los féretros de la
clase alta.
Icono, del griego "eikon" significa literalmente
imagen; desde la época Bizantina identifica una imagen
sacra. Es la biblia en línea y color; representa la tradición
de los santos de la historia cristiana. Forma
parte integral del rito bizantino (u ortodoxo) y su
Liturgia.
El icono se usa en modo privado como ayuda a la oración y
meditación de los misterios y verdades de la
fe cristiana. En la actualidad son apreciados por los creyentes
y no creyentes de occidente por su gran
valor estético, simbólico y espiritual.
La técnica del icono paso rápidamente de la época en que se
realizaban con cera de color (encáustico) a
la técnica de tempera o temple al huevo. Es un medio de difícil
dominio pero considerado insuperable
para la realización de un icono tradicional. Los pigmentos
naturales en polvo, se preparan con una
emulsión a base de yema de huevo de gallina. La pintura o
literalmente, “la escritura" se realiza sobre
soporte de madera cubierta con yeso. El fondo generalmente
dorado y las aureolas de los santos son
generalmente de hoja de oro 23 Quilates. Una vez dibujada la
imagen sobre este soporte, se comienza
con la pintura a partir de los colores base más oscuros,
culminando con los colores más luminosos.
El dibujo sigue cánones propios sobre anatomía, perspectiva,
arquitectura y naturaleza con el propósito
de obtener una percepción espiritual y transcendental a la
dimensión material.
Existen otras técnicas iconográficas relacionadas con mosaicos,
frescos y murales
.
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