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Al asomarnos la Caleta de San Pedro se ve como un rincón donde la tierra pisa, el mar se acerca y desde el risco caen enredaderas suaves. El mar, cristal verdoso que deja ver sus rocas al fondo, que lleva arreglos blancos, como las novias. Que ruge y salpica. La rampa baja recorriendo la pared redondeada de un lado a otro, en el balcón gira y sigue bajando. Las paredes largas dejan sus pies al mar, y este intenta siempre llegar más arriba. En medio, San Pedro, parece buscar pescadores mar adentro, no deja de mirar. Al llegar, a la izquierda dos banderas piratas invitan a conocer “La Cueva del pirata“ . A la derecha el casino de Pescadores. Atrás las paredes llovidas de verdes, y en frente el cristal más grande, verde con tocados blancos, que bate la costa continuamente Y aquí la Caleta parece decir que conoce y reconoce a los que la visitan.
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Bajar a la Caleta Se ve anclado al alcance de arcabuz una fragata altiva Su panza marrón recostada en el transparente mundo verde azulado Sus mástiles flacos, las velas atadas anclado en el tiempo Un bote me espera me lleva, me embarca Son sueños de viajes de idas y vueltas de mares distantes de ojos curiosos GUI |
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Bajar Verde cascada marrón claro, amarillo cae rápido piedras blancas y grises rocas encendidas de agua el mar golpea en el fondo la sirena ríe un pez gira y vuelve a casa un sueño llega a otra tierra llegamos |
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Botes Al sol, descansan al viento bote amarillo de bordes rojos bote verde de remos rojos Hoy en la costa descansan recuerdos de mar bravío encuentros seguros con grandes peces y las veces que alguna gaviota te trajo d e regreso al muelle Hoy, descansas, mirando el mar como añorando volver a él GUI |
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Segundo Relato La noche cae en la Caleta de San Pedro. El mar devuelve el brillo de la luna queriendo distraer a los pocos ojos que caminan por la rampa. Entre esos brillos de la cueva del pirata, sale una sombra que al pasar bajo la sirena, con el foco lunar, reconocemos al General Tutifruti. General de mares y piratas, general de cerros y caminos. Cruza la rampa, se sienta detrás de San Pedro. Mira el mar su enamorado, y espera el amanecer.
Y en el día transformado en bote mira la costa satisfecho, el General Tutifruti descansa en el mar sus viejos sueños. |
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La Vereda del Sol agradece la buena disposición y atencion de la gente del Sindicato de Buzos y pescadores |
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Vuelan gaviotas El ruido de las olas estremece las piedras Cartagena El horizonte se desdibuja en sal, viento y espuma Como una barca me encuentro en suspenso bordeando el infinito
Gladys |
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