Elena Jordana nos dejó físicamente el 22 de
diciembre de 2008. Poeta genuina, mujer sensible y lúcida, de exquisita charla.
Amiga. Durante su residencia en México fundó la editorial “el mendrugo” donde
publicó a decenas de autores, entre ellos, Octavio Paz y Ernesto Sábato, para
dar referentes conocidos.
De su autoría son los poemarios:
S.O.S. aquí New York, Cartas no mandadas, Poemas no mandados, Mujer al sol, Diré
lo mío, De mares y nómades navegantes.
“Umbrales” su último libro se terminó
de imprimir en una edición limitada, el día de su
muerte.
Los que tuvimos la suerte de
compartir su amistad, queremos recordarla con esa cara de niña pícara con que
atrapaba y confrontaba los
desaciertos de la vida y de ciertas gentes (como a ella le gustaba decir) y en
su
poesía.
Poema para Elena
Elena está
tendida
paciente,
desolada
ella mira a cada
hora
el blanco cielorraso de
hospital.
Agobiada, un día de
diciembre
Elena ya no ve el blanco
cielorraso
ni el cielo más
arriba
lo que ve ese lunes de
diciembre
es el cielo de Aguas
Calientes
que en México la viera
recibir
el premio de poesía ganado a verso
limpio.
O, tal
vez,
Elena ve aquel cielo de New
York
cuando caminaba por la
calle
con alguien que rodeaba su
cintura.
O el cielo de su
patio
cubriendo una jaula sin
canarios
y un árbol donde anidan
versos
en un idioma
singular
que Elena inventa porque es
ella
Elena mira el
cielo
pasa una bandada de versos
migratorios
Elena les sonríe
Y se escapa con
ellos
Raúl
Vargas