Él
está descalzo. Su retorcida voz me recuerda los tiempos en que ese joven vendía
caramelos. Él ha cambiado, como todo en su entorno seguramente.
Soy
pobre y duermo en la calle y sufro frío y hambre. Soy pobre y no
tengo…
hasta
ahí entiendo, interpreto. Su voz es un bramido casi incomprensible y algo -o
bastante- actuado. Miro, siento la estúpida lástima de quien mira y solo mira,
pero siente lástima. Hay quien mira por la ventana o baja la persiana de sus
ojos haciéndose, o durmiéndose. Por un momento intento comprender lo que él
repite una y otra vez
Soy
pobre y duermo en la calle y sufro frío y hambre. Soy pobre, no
tengo…
sigo
sin saber que es lo que no tiene. Incomprensible, pero deducible: no tiene nada.
Sin
poder ni querer ver otra cosa, lo observo y pienso, es este joven de ojos
lastimados y ropa digna de nuestro conurbano una representación micro de nuestra
puta patria? -sin intención de ofender, es esa su profesión-. Un rostro sucio
aunque algo maquillado que nos dice, les dice a todos que esta vez tampoco
tenemos un peso partido al medio, que otra vez tenemos hambre y necesitamos más,
más y más; como la patria puta que digna de su profesión pide más, tan solo un
poco más, la macro patria sudada del laburo del laburante; y con careta los de
arriba dicen sí, necesitamos más, pero nunca han intentado siquiera mover del
sillón su obeso descanso.
Soy
pobre y duermo en la calle y sufro el frío y el hambre. Soy pobre, no
tengo…
no
tengo nada, pero tengo a Eva, una puta que hizo la patria digna, una puta que
junto a un milico hicieron sus cosas; no tengo nada. Una, dos, tres putas, un
milico y tantos más y la sarta de abogados que abogan por su bolsillo, "pero son
buenos presidentes, conocen la ley" -con eso no se jode-. Escuchar del hambre
les deja sin apetito, por eso siquiera quieren escucharlo, y lo único que falta
es que hablen de que no hay hambre, si no la hay es porque ellos -para comer
mejor- censuraron la palabra. Hambre.
Soy
pobre y duermo en la calle y sufro el frío y el hambre. Soy pobre, no
tengo…
no
tengo fotos con líderes revolucionarios, ni latinos ni del barrio. Porque nos
queremos revolucionarios pero nos gana la otra, la revolución del bolsillo, y si
no es esa es la de la villa, esa que se forma justo donde el cuerpo tiene esa
bolsa denominada estómago, ahí veo las revoluciones, en la boca del estomago.
Soy pobre y duermo en la calle y sufro el
frío y el hambre. Soy pobre, no tengo…
no
tengo amistades generosas ni generosos amistosos, no tengo quien quiera escuchar
ni habla
-¿ni
escuchar ni hablar?-, ni ayudar ni pensar en los demás, solo pensar en uno -yo-,
vos en vos y nada más. Nada más porque algo más que el trabajo y la tv e
internet, con sus pornos y sus jueguitos y todo, todo eso, sería demasiado, por
eso hay quien mira por la ventana o baja la persiana de sus ojos haciéndose, o
durmiéndose, e ignora la barata y mal impresa estampita del gil del
gauchito... y chito, ignoran, no escuchan, ni miran ni nada, pero así es,
así es que la patria se ha vuelto puta, porque se fue volviendo y todos
fueron poco a poco haciéndose...
…los
dormidos.
020209.