Los Charruas en Paris
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Río, lomas, bravura, libertad, estirpe, guerra, orgullo pieza de museo. Caza, tórax, nómada, toldo, boleadora, tambetá, tatuaje pieza de museo. Arrogante, indómito, fuerte, ráfaga y tormenta pieza de museo. Rayo, trueno, cuchillas, caballo, furia: patética pieza de museo. Con paso blando de visitante nocturno
avanza, leve, por los pasillos, las frías
galerías de la vieja Europa. Sólo las máscaras de jade lo
contemplan, sólo los mudos testigos del pasado lo
conocen. ¿De dónde viene? La ciencia no
responde. No sabe del ayuno, de las fatigosas horas de la
espera, del inexplicable territorio de sueño donde
habita. No sabe que los gigantes del sol y las
cuchillas no han llegado solos, que los bravos guerreros con su cuerpo de árbol extinto y mirada opaca no han llegado huérfanos. Y el espíritu guardián que los
protege, tal vez pájaro, puma o ráfaga, los devuelve otra vez a su
paisaje, a su tierra ondulada, a la benigna caricia de las tardes junto al
río donde dejaron el alma. |
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Gladys Ines Gribaldo