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Edgar de Jesus Velásquez Rivera
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Doctor en Historia. Pontificia Universidad Católica de Chile |
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Profesor
Titular y Jefe del Departamento de Historia de Correo
electrónico: (velasquezrivera@gmail.com)
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Resumen
En la historia no hay hechos, sino comprensiones de los mismos, se
ha dicho. Sobre el golpe de Estado en Honduras, acaecido el 28 de junio de
2009, afloraron dos posiciones. Una, asumió el hecho como “un golpe de
Estado” y la otra, como “una sucesión institucional”. Estuvieron en la
primera posición el presidente derrocado, José Manuel Zelaya Rosales, su
equipo de gobierno, sus electores, un sector del Partido Liberal (PL), los
sindicatos y la izquierda hondureña, también hicieron parte de esta
visión, los gobiernos de El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Cuba,
República Dominicana, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina,
Paraguay, Uruguay y de Brasil. La mayoría de partidos de izquierda de
América Latina y
Entre quienes catalogaron el fenómeno ocurrido en Honduras, como
“una sucesión institucional”, se encontraron, el líder del golpe de
Estado, Roberto Micheletti Baín, del PL, la cúpula militar encabezada por
el general Romeo Orlando Vásquez Velásquez, Jefe del Estado Mayor Conjunto
de las Fuerzas Armadas de Honduras, el alto clero hondureño representado
por el arzobispo de Tegucigalpa Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, los
diarios Palabras
clave:
derechas, izquierdas, elecciones, represión, poder. Abstract
In the history there are not facts, but comprehensions of the same
ones, has been said. About the coup d'état in
Among who catalogued the happened phenomenon in Honduras , as “an
institutional succession”, we can find to the coup d’état leather, Roberto
Micheletti Baín, of the PL, the military cupola directed by the general
Romeo Orlando Vásquez Velásquez, boss of Joint chief of the Armed Forces
of Honduras , the high clergy represented by the archbishop of Tegucigalpa
Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, the newspapers Key words: Rights-wing, lefts-wing,
elections, repression, power.
Breve aproximación a
Honduras.
Cuando Cristóbal Colón arribó a Honduras en 1502, la llamó así
por su topografía. Desde entonces, hizo parte de
Su nombre oficial es República de Honduras. Tiene una superficie de
Tanto
En esas condiciones, Honduras, entre 1963 y 1980, vivió bajo
dictaduras militares y fue convertida por su posición geográfica, entre el
Atlántico y el Pacífico y por sus fronteras con Nicaragua, El Salvador y
Guatemala, en el “Portaaviones insumergible”, y en el lugar ideal para que
los Estados Unidos afianzara su dominico en Centroamérica y el Caribe,
específicamente desde la base militar de Palmerola. Las Fuerzas Armadas
hondureñas hicieron suyo el discurso anticomunista de
Consecuencias parciales de esa transición fueron: el
neoliberalismo, la impunidad frente a la violación de los derechos
humanos, la profundización de la dependencia, el incremento de la pobreza,
el incremento del clientelismo, la corrupción y el aumento de la
violencia, entre otros. En la transición a la democracia en Honduras hay
dos fases: la primera va desde
Idea de golpe de Estado y geopolítica.
En el contexto de Un golpe de Estado podría definirse como la puesta en práctica de un plan elaborado por personas o grupos sociales, que haciendo parte de la burocracia estatal, de la oposición o del sector privado, actuando de manera autónoma, con apoyo de gobiernos extranjeros o de grupos de presión foráneos; deciden tomarse el poder, por medios no convencionales o no consagrados en el ordenamiento jurídico y político de un país, apoderándose del gobierno, mediante la combinación de una compleja estrategia que combina las variables militares, políticas, culturales, religiosas, éticas, educativas, ideológicas, económicas y comunicativas. En la tupida red de acciones conducentes a un golpe de Estado, sus autores, propenden, usualmente, a que los procedimientos sean audaces, figuren como repentinos, prime en ellos el factor sorpresa y que el enfrentamiento armado se reduzca al mínimo, para lo cual, disuadir a los reales o potenciales opositores, resulta de trascendental importancia, haciendo demostraciones de fuerza[5].
Los miembros de
Los principales fenómenos inherentes a la geopolítica en la cual se
inscribió el golpe de Estado en Honduras, están referidos al creciente
protagonismo de China en América Latina, a la presencia de Irán en
Venezuela, Ecuador y Bolivia y, concomitante con ello, al mayor
posicionamiento de Israel en América Latina. La llegada a la presidencia
de los Estados Unidos de los demócratas, con Barack Obama, y sus iniciales
y tímidos intentos de acercamiento hacia Cuba y Venezuela, también hace
parte de la geopolítica de la coyuntura, así como la existencia de
gobiernos de izquierda en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay,
Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua, El Salvador y Cuba. De igual modo,
los gobiernos de centro en Guatemala, República Dominicana y de derecha en
México, Panamá, Perú y Colombia. En materia geopolítica sobresale la
terminación unilateral de Ecuador de la base militar de Manta, el
establecimiento de siete bases militares en Colombia, así como lo que
significa Palmerola en agua, energía y biodiversidad y el hecho de que
Honduras representa para los Estados Unidos maquilas y 150
transnacionales, y desde luego, el política exterior venezolana afianzada
en El Golpe de Estado.
Las dos principales cabezas visibles del golpe de Estado fueron, el
presidente constitucional José Manuel Zelaya Rosales[7] y el
presidente del congreso, Roberto Micheletti Baín[8]. El 27 de
enero de 2006 Zelaya Rosales fue juramentado como presidente
constitucional de
En marzo
de 2009, Zelaya Rosales hizo la propuesta de votar en una cuarta urna en
las elecciones del 29 de noviembre de ese mismo año, para que los
ciudadanos votaran sí o no al llamado a una Asamblea Nacional
Constituyente (ANC), (en la primera urna se votaba por la presidencia de
la república, en la segunda por los diputados y en la tercera por las
alcaldías municipales).
Entre los motivos por los que Zelaya Rosales fue derrocado pueden
destacarse, su gobierno de “centro izquierda”, la política exterior no
alineada a los Estados Unidos; el hecho de que en la 39 Asamblea General
de
Con sus acciones de política interna y externa,
Zelaya Rosales se granjeó la animadversión de poderosos enemigos como
fueron el PN, un sector del PL, la cúpula de
Zelaya Rosales prometió regresar a Honduras. El 5 de julio
procedente de los Estados Unidos, en un avión venezolano, intentó llegar a
su país, la pista del aeropuerto internacional Toncontín fue bloqueada y
la aeronave desviada a El Salvador. El 24 de julio, procedente de la
ciudad de Estelí, Nicaragua, se aproximó en compañía del canciller
venezolano Ricardo Maduro[11], al punto
fronterizo entre Honduras y Nicaragua llamado Las Manos. Hubo un amplio
despliegue publicitario, cruzó la frontera, saludó a un oficial hondureño
y retrocedió. Fue recibido con honores de Jefe de Estado en México,
Brasil, Chile y Perú. El 21 de septiembre ingresó a Honduras procedente de
El Salvador y se instaló en la embajada de Brasil, a lo cual el presidente
Lula arreció la presión al gobierno golpista para que restituyera a Zelaya
Rosales en el Poder.
Fue así como una coalición de derechas, con el
beneplácito de los Estados Unidos, derrocó al presidente Zelaya Rosales,
pues el embajador de los Estados Unidos en Honduras, desde Abril de 2008,
Hugo Llorens, de origen cubano, nombrado por la administración Bush,
admitió que en la noche del 21 de junio de 2009, participó en reuniones
donde se discutieron planes para derrocar a Zelaya Rosales[12].
Fueron esgrimidas como razones
para su derrocamiento, que la ola izquierdista de América Latina se tomaba
a Honduras; que el Socialismo del Siglo XXI liderado por el presidente de
Venezuela Hugo Chávez Frías, se entrometía en los asuntos internos de
Honduras; que la cuarta urna significaba violación de Reacciones frente al golpe de Estado.
A favor del golpe de Estado, dentro de Honduras, se manifestaron
las iglesias evangélicas las
cuales incorporan, en sus homilías y liturgias, consignas políticas a
favor de la dictadura. En esa misma dirección actuó El golpe de Estado, fuera de Honduras, también generó reacciones a favor y en contra. Entre las primeras destacan, las de los exiliados cubanos residentes en los Estados Unidos, la posición asumida por la bancada republicana de la cámara y senado de los Estados Unidos, las extremas derechas de América Latina por medio de UnoAmérica “Unión de Organizaciones Democráticas de América”, la multinacional de las comunicaciones CNN, El País (de España), el Partido Popular (de España) y periodistas como Mario Vargas Llosa, Alejandro Peña Esclusa y Fernando Londoño Hoyos, entre otros).
Hacen parte de las segundas (reacciones en contra fuera de
Honduras), Estrategias de poder. Los Estados Unidos, consecuentes con el pragmatismo que caracteriza su política exterior, frente al golpe de Estado, apeló a la política del doble carril, consistente en el juego de las dos posibilidades más probables (la restitución de Zelaya Rosales en el poder y la consolidación de la dictadura), a partir de malabarismos lingüísticos, donde la ambigüedad en las declaraciones y la falta de contundencia respecto a cada una de las dos posibilidades, fueron las principales características. Los Estados Unidos, antes del golpe de Estado, sabían que estaba en marcha. De manera inicial, los Estados Unidos amenazaron con la suspensión de la ayuda militar, de la asistencia a programas de desarrollo social, económico e institucional, del apoyo humanitario, y cancelaron las visas a la cúpula golpista. Este tipo de medidas no lograron el retorno a la democracia. También hizo parte de la estrategia estadounidense, delegar en terceros la discusión de alternativas de solución a los hechos ocurridos. Tal misión se le encomendó al presidente de Costa Rica, Óscar Arias, por cuya gestión fue creado el espacio de diálogos (gobierno derrocado-dictadura) que dio origen al Acuerdo de San José. Con no poca dosis de razón, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama llamó hipócritas a quienes pidieron mayor intervención de los Estados Unidos en este asunto para restituir al presidente derrocado, por cuanto que en otras intervenciones de los Estados Unidos fueron criticados, justamente por intervenir. ¿Hay intervenciones buenas y otras malas?
Parte de la estrategia adoptada por los Estados Unidos, para
enfrentar la situación en Honduras, consistió en tres acciones. Primero,
escogió uno de los eslabones más débiles de la cadena integracionista
latinoamericana y auspició el golpe de Estado. Segundo, aisló a Honduras
de los miembros de
El 25 de Noviembre quedó expuesta en toda su magnitud la política
del doble carril que habían adoptado los Estados Unidos, frente a la
crisis hondureña. Sus posiciones fueron ambiguas e imprecisas. Por un
lado, había declarado “ilegal” el golpe de Estado y llegó a amenazar con
desconocer los resultados de las elecciones del 29 de Noviembre. Por otro
lado, esta posición cambió a partir del 30 de Octubre, cuando después de
negociaciones con enviados del Departamento de Estado, fue firmado un
acuerdo entre el gobernante de facto y el presidente constitucional[16]. A pesar de
que el gobierno golpista no cumplió el acuerdo, pocos días después el
gobierno de Obama declaró que reconocería los resultados de las elecciones
si éstas eran calificadas de “imparciales”, aún sin la restitución de
Zelaya Rosales. Así lo hizo saber Obama a su homólogo del Brasil, Lula da
Silva, a quien le expresó que después de los comicios electorales, “todo
partiría de cero”. Según Zelaya Rosales, el gobierno de los Estados Unidos
antepuso los intereses de su política interna y abandonó la lucha por la
restauración de la democracia en Honduras, y precisó que “Hubo
negociaciones a nuestras espaldas de los dos partidos de los Estados
Unidos y nos dejaron a nosotros desarreglada la casa y arreglaron la de
ellos”[17].
El 28 de Junio el Presidente Obama había declarado que estaba
preocupado por la “detención y expulsión del Presidente Zelaya”. En ese
entonces él llamó a “todos los actores políticos y sociales de Honduras a
respetar las normas democráticas, el apego a la ley” y terminó con la
invitación al “diálogo”. En esos términos puso al régimen de facto en el
mismo plano respecto al depuesto Jefe de Estado hondureño. Para guardar
las apariencias, intermitentemente,
El Departamento de Estado anunció un giro de 180 grados en su
política hacia Honduras y declaró que reconocía el resultado de las
elecciones del 29 de Noviembre aun bajo el régimen de facto. La nueva
estrategia de promover las elecciones sin asegurar previamente el regreso
al orden constitucional, destrozó el Acuerdo Tegucigalpa/San José
negociado a instancias de los Estados Unidos y firmado por el presidente
derrocado y el dictador Micheletti Baín. El 4 de Noviembre, a unos días de
que
El Subsecretario de Estado Adjunto para el Hemisferio Occidental,
de los Estados Unidos, Craig Kelly, el 17 de Noviembre de 2009, tras una
visita a Honduras, señaló que para los Estados Unidos, “una parte
importante de la solución para la paz hacia el futuro son las elecciones”,
“Nadie tiene el derecho de quitar al pueblo hondureño el derecho de votar,
elegir a sus líderes; esta es una parte importante de la democracia y he
notado el entusiasmo en el país, que está avanzando hacia las elecciones
del 29 de Noviembre”. Exhortó a los hondureños a que “hagan gestos para
avanzar en la reconciliación en la nación” e insistió en que “es muy
importante que las autoridades respeten los derechos humanos”. De igual
modo señaló que “es importante que todos los actores eviten provocaciones,
llamados a la violencia, porque lo que el país necesita es la
tranquilidad, un ambiente de paz, para avanzar hacia esa fecha tan
importante”. Enfatizó que para los Estados Unidos era importante
restablecer el orden constitucional por medio de las elecciones. No habló
de la restitución de Zelaya Rosales. Según Kelly, la decisión del congreso
hondureño de votar sobre la restitución de Zelaya Rosales tras las
elecciones del 29 de Noviembre no contradice el Acuerdo Tegucigalpa/San
José, pues según el mismo, “Dado que el acuerdo no establece
plazos para esta votación del congreso, celebrar la votación el 2 de
diciembre no es necesariamente incoherente con el acuerdo”[20]. Por su
parte el gobierno derrocado adoptó la estrategia de la diplomacia y
el gobierno itinerante. Zelaya Rosales emprendió una especie de exilio por
América Latina y los Estados Unidos, con una parte de sus más inmediatos
colaboradores, mientras los demás debieron permanecer en la
clandestinidad. El derrocado presidente intervino ante organismos
internacionales como
Los golpistas, a su vez, quienes desde mayo de 2009 se habían
aglutinado entorno a
En lo concerniente a los organismos internacionales, el 4 de Julio
Hasta el 14 de octubre de 2009 había acuerdo sobre todo, menos
sobre la restitución de Zelaya Rosales. El
“Diálogo de Guaymuras. Acuerdo Tegucigalpa/San José para la reconciliación
nacional y el fortalecimiento de la democracia en Honduras”, como
finalmente se le denominó, en unos puntos fue vago y en otros, categórico.
Vago en lo referente a la restitución de Zelaya Rosales y categórico, en
la prohibición de la convocatoria a una ANC. También fue vago, en quién
debía decidir la restitución de Zelaya Rosales y categórico, cuando
prometió normalizar las relaciones internacionales, con lo cual se
contribuiría a la legitimación de las elecciones del 29 de noviembre[21]. Zelaya
Rosales denunció el incumplimiento del Acuerdo Tegucigalpa/San José y
reafirmó que el 5 de Noviembre no se constituyó ningún Gobierno de Unidad
y Reconciliación, como había sido pactado el 30 de Octubre. Las
diferencias surgieron cuando ambos bandos se consideraron como los
legitimados para presidir el Gobierno de Unidad y Reconciliación y
vinieron las recriminaciones mutuas sobre el incumplimiento.
Más de 4.600.000 hondureños fueron convocados a participar en las
elecciones generales del domingo 29 de noviembre[22], unos
comicios catalogados como “ilegales” por parte de Zelaya Rosales y
Micheletti Baín se ausentó del poder entre el 25 de noviembre y el
2 de diciembre de 2009, según él, para que las elecciones fueran
“tranquilas, transparentes y pacíficas bajo la coordinación del Tribunal
Supremo Electoral, sin que se presuma, ni remotamente, que pueda haber una
influencia de otra naturaleza”. Según el mismo, las elecciones eran la
única salida a la prolongada crisis. Con tal ausencia Micheletti Baín
intentó transmitir la idea de que los comicios electorales se
desarrollarían con las garantías necesarias y con imparcialidad, con lo
cual esperó que fueran reconocidos por los demás países y de ese modo
legitimar la dictadura[24]. Mientras el
gobernante de facto tomaba tal decisión, la emprendió contra el Secretario
General de Consideraciones finales.
El golpe de Estado en Honduras, aparte de ratificar a las Fuerzas
Armadas, a las iglesias y a los Estados Unidos como árbitros del acontecer
político; representó un obstáculo a la ola izquierdista, significó un
nuevo escenario para la confrontación entre republicanos y demócratas,
probablemente marcó el inicio del retroceso de las izquierdas y el regreso
de las derechas, mostró rezagos de El golpe de Estado en Honduras, del 28 de junio de 2009, fue la respuesta dada por las derechas estadounidenses, latinoamericanas y hondureñas, en este caso particular, al auge de la izquierda en América Latina. El golpe de Estado en materia geopolítica, representó una oposición al intervencionismo del presidente venezolano Hugo Chávez Frías, quien adelantó para la región una política exterior basada en el otorgamiento de precios favorables del petróleo a gobiernos cercanos o seguidores de su pensamiento bolivariano y antiimperialista. Los golpistas hondureños actuaron el 28 de junio, en parte para detener al presidente Zelaya Rosales en su intento de reformar el ordenamiento constitucional que facilitara su eventual reelección y por el talante de sus políticas. El golpe de Estado no fue producto, exclusivamente, de un problema de poder en el seno del PL entre dos líderes: Zelaya Rosales y Micheletti Baín, sino el resultado de la confrontación de intereses económicos y políticos nacionales e internacionales. En la planificación y ejecución intervinieron actores políticos internos y externos. Los sectores populares desbordaron al propio Zelaya Rosales en la resistencia al golpe de Estado. La crisis hondureña puso a la diplomacia latinoamericana ante el espejo de su propia impotencia. La intermediación diplomática continental resultó inoperante. La estrategia estadounidense y de la plutocracia hondureña consistió en dejar que el tiempo erosionara al movimiento de resistencia popular. Los gobiernos izquierdistas de la región, fueron derrotados por las maniobras de las derechas estadounidenses (destacándose, las febriles acciones emprendidas por el senador Jim DeMint y de la representante a la cámara Ileana Ros-Lehtinen, ambos del Partido Republicano). Las posiciones adoptadas por Washington hacia Honduras, generaron desconfianza y poca credibilidad del gobierno de Obama hacia América Latina, menos en Colombia, Panamá y Perú donde tuvieron eco.
Con la decisión del gobierno de Obama de abandonar el
consenso regional de defensa de la democracia en el caso de Honduras, los
Estados Unidos perdieron autoridad moral para denunciar acciones
antidemocráticas en países de la región[27]. La
ejecución de las elecciones del 29 de Noviembre, representó la
consolidación de la dictadura y su blanqueamiento para luego pedir a las
naciones del mundo el reconocimiento del nuevo gobierno. Las elecciones
fueron realizadas en medio de la censura, la persecución, el asesinato de
opositores, los observadores nacionales e internacionales eran aliados de
los golpistas, las Fuerzas Armadas (a pesar de su prohibición de
deliberar), llamaron a la gente a votar, en el Tribunal Supremo Electoral
no hubo representación de todos los partidos políticos y fueron utilizados
fondos del Estado para financiar las campañas de los candidatos, tanto del
PL como del PN[28].
Las elecciones, en las que fueron elegidos el presidente de la
república, 128 diputados, 298 alcaldes y 20 representantes ante el
Parlamento Centroamericano; se desarrollaron en medio de una alta
militarización del país, provocaciones a las organizaciones sociales,
cívicas y políticas contrarias el régimen de facto, allanamientos (cateos)
a las viviendas de los miembros de la oposición, patrullajes en las
lugares de mayor organización popular, retenes en las principales vías y
llamamiento a las reservas de las Fuerzas Armadas. También fueron
detenidos defensores de los DDHH, (especialmente dirigentes del Movimiento
de Mujeres por
El número de personas asesinadas a raíz del golpe de Estado y de
las medidas de excepción, el 29 de Noviembre, ascendía a medio centenar,
aparte de 4000 casos de violaciones a los DDHH. De igual modo, fue
denunciado el incremento de los gastos militares en adquisición de
dotación con tecnología de punta, así como la reactivación de escuadrones
de la muerte[30]. Para el
Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado, se trató de
“unas elecciones impulsadas por un régimen de facto que reprimió y
atropelló los derechos humanos y políticos de los ciudadanos y ciudadanas,
y una forma de validación de la dictadura de la oligarquía a nivel
nacional e internacional, y un método para asegurar la continuación de un
sistema que margina y explota a los sectores populares para garantizar los
privilegios de unos pocos”[31].
Posesionado como presidente de Honduras el 30 de Enero de 2010,
Lobo Sosa, a instancias del presidente de República Dominicana, Leonel
Antonio Fernández Reyna, facilitó la salida de Zelaya Rosales, rumbo de
ésta nación caribeña y procedió a nombrar su gabinete ministerial, donde
la mayoría de altos dignatarios provienen del PN. Zelaya Rosales, por su
parte, 6 de Marzo de 2010 fue
nombrado Coordinador Jefe del Consejo Político por [1]
Euraque, Darío A. Estado, poder, nacionalidad y raza
en la historia de Honduras: ensayos. Choluteca: Subirana. 1996,
4. [2]
Molina Chocano, Guillermo. Honduras: de
[3]
Matías, Funes V. Los deliberantes: el poder militar
en Honduras. 2 edición. Tegucigalpa: Guaymuras. 2000, 87. [4] Salomón,
Leticia. Las relaciones civiles militares en Honduras. Balance y
perspectivas. CEDOH-ASDI. Tegucigalpa. 1999, 64. [5]
Velásquez Rivera, Edgar. Razón de Estado. Popayán:
Diseño Gráfico e Impresiones. 2007, 25. [6]
Velásquez Rivera, Edgar. Historia de la transición a
la democracia en Chile. Popayán: Diseño Gráfico e Impresiones, 2007,
45. [7]
Proveniente de una familia dedicada a los negocios
agrícolas, ganaderos y madereros en el Departamento de Olancho, Zelaya
Rosales no terminó sus estudios de ingeniería. En 1987 fue nombrado
directivo del Consejo Hondureño de [8]
Roberto Micheletti Baín (“Primer héroe nacional del
Siglo XXI”), estudió comercio en los Estados Unidos para luego dedicarse a
la industria del transporte (Catisa, Tupsa y Trasul). Fue soldado de la
guardia de honor del presidente Villeda Morales y conocido por representar
al sector más conservador de su partido (PL). Aspiró en elecciones
primarias a ser el candidato del PL para las elecciones del 29 de
noviembre de 2009 y fue derrotado por Elvin Ernesto Santos (Vicepresidente
de Zelaya Rosales). Al momento del golpe de Estado fungía como presidente
del Congreso Nacional. Comenzó su carrera política como concejal de Yoro,
y fue electo diputado. [9] Moreno, Juan. Manzanas de discordia detrás del golpe de Estado en Honduras: En: http://www.bolpress.com.ar/21/07/2009. [10]
Apartes del reclamo de Zelaya Rosales ante
[11] Este
episodio que fue considerado por algunos como una provocación y como una
muestra de que, en efecto, Venezuela se entrometía en los asuntos internos
de Honduras. [12] Machado, Decio. Honduras: golpe de Estado en el patio
trasero de los Estados Unidos. En: http://www. rebelion.org/24/07/2009. [13] Tecnología
israelí fue utilizada en la represión contra los opositores al golpe de
Estado, y fue denunciada la presencia de miembros del Mossad en Honduras,
en labores de asesoría y espionaje. [14] Cuevas Molina, Rafael. El gato y el ratón. En: http://www.alainet.org/09/11/2009. [15]
White, Robert. La derrota negociada en Honduras.
En: http://www.alainet.org/11/11/2009. [16] El Diálogo
Guaymuras Acuerdo Tegucigalpa/San José para la reconciliación nacional y
el fortalecimiento de la democracia en Honduras, aparte del preámbulo,
trató los siguientes puntos: sobre el gobierno de unidad y reconciliación
nacional, sobre la renuncia a convocar a una Asamblea Nacional
Constituyente o reformar la constitución en lo irreformable, sobre las
elecciones generales y el traspaso de gobierno, sobre las Fuerzas Armadas
y [17] [18] August,
Arnold. Las firmes posiciones de ambas partes realzan [19] Carlsen, Laura. Departamento de Estado traiciona la democracia hondureña. En: http://www.alainet.org/18/11/2009. [20] Enviado de EUA ratifica apoyo a las elecciones. En: http://www.laprensa.hn/18/11/2009. [21]
Modak, Frida. La misión de Shannon en Honduras. En:
http://www.alainet.org/09/11/2009. [22] En las elecciones el
conservador y líder opositor Porfirio Lobo Sosa, del PN, vence al liberal
Elvin Santos, del PL, en unos comicios que se caracterizaron por la
abstención del 40% del electorado y por problemas técnicos que retrasaron
el anuncio de los resultados. En el nivel presidencial, el PN obtuvo
1,213,695 (56.56%), el PL 817,524 (38.09%), el Partido Innovación y Unidad
Social Demócrata 39,960 (1.86%), Partido Demócrata Cristiano de Honduras
38,413 (1.79%) y el Partido Unificación Democrática 36,420 (1.70%). Santos
perdió por una diferencia de 396,172 votos contra Lobo Sosa, la más alta
en la historia de todos los procesos electorales de Honduras. [23]
http://www.semana.com/26/11/2009. [24]
Micheletti se ausenta, no deja reemplazo. En:
http://www.Jornada.unam.mx/26/11/2009. [25]
Micheletti la emprende contra José Miguel Insulza.
En: http://www.lanacion.cl/26/11/2009. [26]
Velásquez Rivera, Edgar. Historia comparada de
[27]
. Brooks, David. La postura de Washington en esta
crisis daña la credibilidad estadounidense. En: http://www.rebelion.org/28/11/2009. [28]
Casasús, Mario. Entrevista a Tomás Andino. En:
http://www.rebelion.org/28/11/2009. [29]
Romero, Francisco. Ahora van contra los defensores de
DDHH. En: http://www.rebelion.org/28/11/2009. [30]
Trucchi, Giorgio. Esta dictadura es peor que la de
los años 80. En http://www.rebelion.org/29/11/2009. [31]
Martínez Cunill, Daniel. Elecciones fraudulentas en
Honduras. En: http://www.rebelion.org/29/11/2009. [32]
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