Omar Gamarra
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“Hoy no aparezco por la oficina” ¿Seremos bohemios los sagitarianos? ¿Será verdad que nos
gusta la música, la poesía, la pintura?... ¿O son habladurías de los
chismosos que siempre opinan cuando no los consultan? No tiene nada de
malo, al contrario. ¡Lo que me molesta es que digan que trabajar nos gusta
poco y nada! Gardel, que cantaba tan lindo nació un 11 de diciembre,
Agustín Magaldi el 1º de diciembre; ¡Los dos de sagitario! ¿Por qué yo,
que también soy del mismo signo, tengo que rumbear siempre para la
oficina? ¡No es normal, hoy va a cambiar la
cosa! ¡Hoy no voy, basta, se acabó! Hay algo que me retiene. Ya sé;
me voy a juntar con los muchachos en el Bar “El Pelado”; me va a hacer
bien un descanso; puede ser que Pepe traiga esa guitarra que tiene en el
ropero desde hace mucho tiempo ¿Para qué estamos en este valle de lágrimas
si no podemos cantar esas milongas y tangos que antes nos salían tan bien?
¡Que injusticia nos trae el tiempo, que todo lo ordena! Los voy a llamar
al Poliya y al Quito; hace mucho tiempo que no los veo. Juntos
recordaremos esos tiempos de bonanza de nuestra juventud, cuando nos
juntábamos en el banco de la plazoleta frente al Club Central. Seguro que
recordaremos a Fioritti; lo veo patente, con su pijama a rayas, cuando a
medianoche nos gritaba desde el jardín “Vayan a trabajar, manga de vagos,
basta de charlas, tengo que dormir” ¡Que incomprensión, la de estos
vecinos . Estamos rodeados de gente así! “Un bohemio incomprendido “
3/ 9/ 2011 Omar
Gamarra |
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Mi Colegiala
Ausente Eramos felices; al
fìn, entrecerradas mis pupilas, recreo tu dulce ausencia. Quiero ahorrar recuerdos, no olvidar mis dìas alegres de
estudiante , pero no puedo y en mis cortos ratos cansados, trato
de formar tu imagen pequeñita de antaño, con tu pollerita blanca con
cuadros amarillos y castaños.y tu dulce voz, que me pedìa ansiosa, que entonara esas
frases melancòlicas que decìan,”Que ganas de llorar, en esta tarde gris,
en su repiquetear, la lluvia
habla de tì”. Yo trataba de imitar a Fiorentino y al oìdo , tiernamente ,
emocionado, te lo cantaba dulcemente, caminando abrazados por esas calles
de Florida, tratando de llegar furtivamente cerquita y casi lejos ,un
poco, de tu casa, evitando la mirada de tus
viejos. Recuerdo tus manitas quinceañeras y
nuestro primer beso, y tu rubor, en la esquina de Guemes y Perù, al lado
de Ahora ya no
estàs,aunque te siento aquì, a mi lado, tomados de la mano, còmo dos
estudiantes. En una frìa mañana de abril subiste al cielo, mientras que yo
,con mis manos aferradas en tu almohada, pedìa a Dios que no me castigara
con tu ausencia. Horqueta |
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Mi Amigo
Julio Caminábamos por
esas calles de Saavedra, con pasos cortos y encendidos de placer, buscando
un descanso vital, ese lunes por la tarde, tratando de llegar al Club “El
Tábano”. Esa noche no queríamos ir al Colegio; teníamos clases de Inglés,
de Hidráulica y no pudimos estudiar ese fin de semana. Corría el año
1955,con entrecortados tiempos de “Estado de sitio”y cansados por la
rutina del trabajo, nos alegraba la idea de estar otra vez en ese Concurso
de Cantores de los lunes por la noche, que nos había anticipado el Quito
“que se iba a poner muy bueno”, juntando a nuestro paso algunas naranjas
amargas de los árboles que hallamos a nuestro paso, para tirarle a los
malos cantores que desafinaban “un poquito”. En casa nos habían
dicho que colaborar para los gastos del mes era importante en esos
tiempos, porque” no alcanzaba” y habíamos decidido que trabajaríamos, si
fuera necesario y así comenzamos, desde marzo, a emplearnos, “como
Técnicos”. MI primer tarea fue la de hacer café para
15. Uno de los
muchachos de la “Barra de la Esquina” cantaba esa noche ; era Roberto
Goyeneche ,que se presentaba a competir y queríamos
escucharlo Hoy nos encontramos
con Julio, después de mucho tiempo… y nos invadió una ternura inmensa; la
vida nos había llevado por caminos separados sin darnos cuenta; ¡ cuanto
daríamos por volver!. Más viejos, con los cabellos grises, sentimos la
alegría de encontrarnos ; vivir recuerdos de nuestras travesuras en el
Colegio y recordar nuestras salidas amorosas con alguna piba del barrio,
que veíamos por las noches al regresar de la Escuela . Volvimos a ser
felices por un momento, recordando aquellos versos de Antonio Machado,”
Caminante, no hay camino; se hace camino al
andar…” Omar Gamarra. 12/7 /2011 (en el día del
amigo) |
Omar Gamarra
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