Latinoamérica abrirá el exigente puerto de la historia
cuando consolide un apto gobierno propio: la pedagocracia, o
sea, la educación establecida como un cuarto poder del estado, tal
trascedental y desafiante obra podrá ser lograda mediante una
predisposición de equilibrio y honrradez académica, cualidades
cultivadas y vigorizadas a través de una afinada filosofía: la
supracoherencia, caracterizada por su posición doctrinaria de
suspicacia, tanto para los sistemas idealistas como los
materialistas. En cuanto a su máxima expectativa, presiente que sus
argumentos cosmovicionales basados en cinco ejes maestros, contienen
fuerzas como para un insospechado resultado al ofrecer integridad
espiritual que muy bien podría competir en potencia historizadora
con la fe. Pero su preocupación mayor conciste en concentrarse
por un esmerado racionalismo humanista, capaz de interconectarse con
el nervio vivo de la historia, para alcanzar tal finalidad procura
por una nueva ciencia que atinadamenmte pude señalar como
civilizógica, cuya beneficiosa finalidad tratará
de investigar por que la humanidad despues de ocho mil años de
variadas civilizaciones es poco lo que ha avanzado a una
auténtica civilización humanista. El nudo gordiano que la nueva
disciplina investiga, apunta a resolver la procedencia de la
incalificable contradicción dada por la admirable civilización
tecnológica, facultada por un lado a generar extraordinaría
ingenería y computación pero mientras por otro, sus profecionales
actuan imperceptivos de reconocer que la civilización contemporánea
cuenta con los recursos científicos, intelectuales y económicos para
abolir la miseria.
Para encontar un apto protagonista que de una real
solución, la civilizogía se concentra en los padres de la
inlelectualidad de la civilización occidental, como son: Sócrates,
Aristóteles, Descartes, etc. Y con ellos procede acercarse a una
exigencia de lucidez, la cual indicaría que mundo docente, por la
responsabilidad que le compete su profesión, equivale para la
sociedad, a sus ojos orientadores, por lo tanto, hoy día, al mundo
magisterial sólo le basta un rebote de predisposición para
conformarse como el cuarto poder del estado, al que designamos como
pedagocracia, agente idóneo para avanzar hacia un gobierno y
humanismo algo más perfecto.
Mientras tanto, hemisféricamente, a la
pedagocracia-civilizógica, le parece incalificable que
persista la inconciencia de sus políticos que no se atreven a asumir
la realidad de paices como Chile que comparado con Francia, cuentan
con más de cuarenta por ciento de recursos naturales, y a pesar de
ello, se mantienen en lentos avances. El gran desafio para
sudamérica lo hilvana en una próspera consolidación hacia su propia
capital intelectual: INCAPOLIS.
En cuanto a su insustituible prueba de aplicación
pretente superarla a través de la escuela metodológica
templekípura(temple unido a kipu) el nuevo concepto no sólo es un
homenaje a los kipus, instrumentos memorizadores o anotadores
artesanales, claves de la civilización Inca, sino, también es
metáfora que encumbra desde el vernáculo al asomo de la inteligencia
hemisférica, con el fin, de alentar una ejercitación casi soldadesca
de coherencia pedagógica, cuya dirección es ir a romper con las
ataduras del atrofiamiento endógeno de mediocrésfera(encierro
insalvable de mediocridad) adquirida desde los inicios históricos de
latinoamérica, debido a su complejo inhabilitador provocada por el
síndrome que llevo aprecierse a si misma como irreversible ser de
confin del mundo.
La fuerza civilizadora, nos afirma la
templekípura, surge y se desarrolla mediante el
autodominio personal, lo cual implica una vigilancia intelectual
constante, con el fin, de resistir a las inconsistencias y
absurdidades suscitadas ya sea por: miedo, dolor, mentira o
prejuicio: resentimiento, soledad, pereza o toda clase de
excesos. Sintetizando los conceptos, la templíkipura
consigna que aquel humano que haya resuelto objetivos coherentemente
claros dispondrá de un proceder notoriamente más
descisivo.
Para sellar el capítulo, la templekípura retrocede en
el tiempo, encontrando enriquecedora las enseñanzas resistenciales
de la escuela estoica, a la cual, aprecia casi con
deferencia de discípulo.
AMOR A SUDAMERICA
No hay más que decir:
eres el continente
inconcluso,
pero por sobre toda ancla
eres nuestra novia eterna
que radiante permanece
en otera nube
de extraña tecnología,
una novia
cuyos labios pronuncian
para todo el futuro,
el más perfecto de los
besos,
aún, más perfecto que la
miel,
pero son pocos los que te
ven,
pués, corren
como autos locos
como si la vida
se vaciara en la esquina.
Yo, como todos
caí, igual que meteorito
rompiendo la arena del
desierto,
un rayo en la extensa precordillera de tu
vida,
prácticamente, carecí de
pasado
y sin orgullos heráldicos
entre en tus valles
inmensurables
igual que aquel nativo
que bordeó a la selva
conociendo por vez primera
a la distancia hermosa
que termina lejana
en el del horizonte azul.
Eres la dulce Araucana
que permanece inocente
lavando sus irrevelados
pechos de sol.
Más allá,
la cascada abre sus aguas
y como una bandada de
procesión
de tranquilos quetzales,
me entregas
la más cautivadora sonrisa.
Desde ese entonces
ya no soy el mismo,
bajó del pelo a mis pies
el elixir
que dió a cada uno
de mis átomos
el aroma cálido del amor.
Tus ojos
más profundo que el
silencio,
lanzaron prodigiosa señal
y en mi vida nada quedó
más que voluntad para
adorarte
y hoy tu corazón
ocupa el lugar
de mi pequeño corazón
y ya no me importa
que nadie te conozca
ni te premie
con algún comentario feliz.
Desde hoy,
soy tu leñero
también tu constructor,
soy tu labriego
y por siempre
no dejaré de ser
tu devoto eterno.