A pedido de “la
Vereda del Sol” y para
la “Revista de los Jaivas”
Víctor respondió algunas preguntas.
Háblanos de tu
colegio primario:
-Mi
primer colegio primario fue en el barrio de Monserrat, lugar donde
nací, pero el que más recuerdo es el de Paso del Rey, localidad a la
que nos mudamos cuando yo apenas contaba con 9 años. Era la Escuela
Nº 18 y allí cursé todo el resto de la primaria. Tengo grabados a
dos maestros en especial mi maestra de tercero y cuarto grado se
llamaba Lilué y el de 5º y 6º un tipo maravilloso que nos ayudó a
comprender gran parte de los conflictos sociales y políticos que
vivía la Argentina de esos años, se llamaba Carlés. Nunca pude
olvidar sus charlas y conceptos que me acompañan desde entonces.
El patio
era de baldosas pero, alrededor, el descampado nos regalaba un
bosque de eucaliptus y una enorme extensión de tierra que nos
permitía jugar a la pelota y corretear durante los recreos. Era un
típica escuelita de campo, llena de expectativas como los niños que
la frecuentábamos.
Donde fuiste al
secundario, ¿Ya cantabas? ¿Escribías? ,si tienes alguna letra de las
primeras, que nos recuerdes aunque sea parte.
-El
secundario fue en Morón: Nacional Manuel Dorrego. Allí me enamoré
por primera vez, milité en su centro estudiantil y canté mis
primeras canciones. También escribí mis primeros poemas de amor.
Tenía quince años cuando escribí
“Para cobrar
altura”
Quiero
volverme tiempo para no pasar nunca,
quiero
volverme viento y llorar en tus montañas.
Quisiera
ser ceniza, blanca y sutil ceniza,
para
cobrar altura y que el viento me reparta.
Cuando el
viento me alce en vuelo
vibrará
mi corazón
y
volverás en mi dolor
hecha sangre en mi
guitarra....
Después a
los pocos años, con 19 encima, ganaría el festival de Cosquín con
esa canción.
El mundo
eran mis compañeros, la calle y las luchas estudiantiles por mejorar
la vida. La figura maravillosa del Che Guevara nos imponía sueños y
nos revolucionaba el corazón. En esa generación nació el sueño de
una América unida, de un continente liberado de dictaduras y
esclavismos. Fuimos la generación de los sesenta y los setenta, la
de los Beatles, los Rolling y todo lo que el mundo del cine europeo
nos traía, Fellini, Bergman, Lelouch, la poesía de Vladimir
Maiacovski, Sartre, Sade, el hipismo, Rulfo, García Márquez, el
eterno debate sobre Borges o Cortazar, guerrilla o paz. Estábamos
impregnados de sueños y utopías y creíamos a pie juntillas que
podíamos cambiar el mundo. Creo que lo logramos, el mundo cambió
aunque a un costo impensable para todos nosotros, las dictaduras nos
diezmaron, nos obligaron al exilio, secuestraron y asesinaron a
muchos de nosotros, pero salimos victoriosos, con grandes pérdidas,
pero nuestros pueblos comenzaron a crecer en el camino de las
democracias. Sólo basta con mirar alrededor. Ese debe ser nuestro
orgullo, América comienza a unirse y a buscar su verdadera
independencia.
Cuales fueron las
primeras presentaciones en público, ¿Dónde fueron? ¿Qué te
dejaron?
-El patio
del colegio primero, luego las peñas, los festivales, pequeños
teatros donde yo hacía de iluminador, maquinista, escenógrafo y
cantor. No había dinero suficiente y me las arreglaba como podía
para darle un marco honorable a mi presentación. Me dejaron la
maravillosa experiencia de todo comienzo: los errores que me
prometía no repetir, la convicción que el camino que había elegido
no era para nada sencillo y el sabor dulzón de los primeros éxitos.
También el gusto amargo del fracaso, sin ese condimento no hubiera
sabido nunca el valor de mi vocación, no sabría de la fuerza que
todavía me impulsa a cantar y a escribir para intentar superarme día
a día.
El reconocimiento fue en Cosquín en los 60,¿Que
te decían en esa época?
-Que
tenía buena voz, pero yo sabía que con eso no era suficiente, tenía
que ser original y también sincero, hablar de aquello que me
importaba sin tapujos y aprender a defenderlo con uñas y
dientes.
Cuando comenzaste ¿a
quien veíascomo un referente?
(músico, poeta, artista en general).
-A Don
Atahualpa Yupanqui. Fue un faro que me iluminó en mis comienzos,
después conocí a dos poetas insuperables: Armando Tejada Gómez y
Hamlet Lima Quintana. Ellos fueron mis guías y amigos junto a
Mercedes Sosa. Apoyado en ellos crecí desde el Movimiento del Nuevo
Cancionero. Fueron los años de mayor riqueza en toda mi
carrera.
Recuerdas
cuantos discos grabaste?. Cual crees te representa
más?
-No llevo
la cuenta pero creo que fueron más de treinta. “Víctor Heredia canta
a Pablo Neruda” es uno, “Taki-Ongoy” y “Soldaditos de plomo” quizá
sean mi mejor carta de presentación.
Y cuantos libros
editaste? No todos conocen tus libros, por lo menos no de la
forma como se conocen tus discos. Podes contarnos algo sobre tus
libros,
-Edité
cinco libros a saber: Alguien aquí conmigo (novela), Rincón del
diablo (novela), Mera vida (novela finalista del concurso de
Literatura Planeta 2007), El ensayo “La canción verdadera” y un
libro de poemas “Soldaditos de plomo” (2011)
“Alguien
aquí conmigo” es la historia de un detenido desaparecido que tiene
un debate con su propia conciencia sobre la militancia durante las
sesiones de tortura. Lo hace para escapar del dolor y la posibilidad
de denunciar a sus compañeros. Es una historia dura pero llena de
ternura en su paso por los recuerdos de infancia y
adolescencia.
“Rincón
del diablo” es una suerte de policial fantástico, pues sucede en un
pueblo donde suceden cosas fantasmagóricas y cuyos personajes
fundamentales son un peón que se vuelve un erudito en literatura y
el comisario del pueblo, con quien sostiene un debate interminable.
Es en síntesis el poder de la inteligencia contra la fuerza bruta.
“Mera
vida” es la historia de una familia de marginales y como sobreviven.
Está cruzada por el amor de un abogado cincuentón y la hermana menor
de uno de los protagonistas. Un fresco sobre la inseguridad que
asola en el Buenos Aires de hoy.
¿Cómo fue que
pasaste de la poesía a la novela? O en realidad siempre convivieron ambos en tu
escritura.
-Ambos
conviven, incluso con algunos cuentos que pienso editar en un futuro
no muy lejano. Tanto la poesía como la prosa forman parte de
mi necesidad de expresión. A veces me conformo con una canción,
otras necesito explayarme y recurro a la
novela.
En
“Alguien aquí conmigo” volviste sobre el tema de los desaparecidos.
Una parte de la sociedad hubiera preferido olvidar, creían que eso
traería la paz, vos defendiste el camino de la memoria
¿Por qué? (En el disco Taki Ongoy también apostas a la
memoria)
-Sencillamente
porque creo que nadie puede avanzar ni crecer sin conocer de donde
viene. Nosotros como país venimos de esa tragedia. Nos tocó el dolor
y la brutalidad del mesianismo militar. No buscar la verdad sobre
esos hechos dejaría impune crímenes tremendos. Pero no se trata de
vengar a nadie, sólo de imponer justicia a quienes cometieron
crímenes de lesa humanidad. Memoria y verdad son la esencia de
cualquier democracia, sin ellas nada es posible.
Una vez
dijiste tal vez la muerte de Victor Jara en Chile, los
salvo a ustedes aquí en Argentina. ¿Cómo fue
eso?
-La Junta
Militar tenía un slogan: “Los argentinos somos derechos y humanos”.
Pretendían ocultar sus crímenes, bajo un manto de mentiras. La
muerte de Víctor Jara en Chile despertó un repudio internacional que
denunció el salvajismo de las huestes de Pinochet. Si cualquiera de
nosotros hubiera sido asesinado, digo un artista popular, reconocido
y querido por el pueblo, el slogan habría dejado de tener valor y la
monstruosidad de sus acciones tomaría estado público. Frente a eso
intuyo que se cuidaron bien de tocar a ninguno de nosotros. Por eso
digo que Víctor, con su muerte, nos salvó.
Como sobreviviente,¿alguna vez lamentaste serlo? Solo
te recuerdo que somos muchos los agradecidos de haber escuchado tus
canciones, pareciera que ahí han estado siempre.
-Lamenté
no haber podido hacer algo más por los míos. Y frente a ese hecho
tan determinante que es la pérdida de seres queridos, de mi hermana
y mi cuñado, de mi propio padre, de compañeros y amigos entrañables,
muchas veces medí con culpa mi existencia y como dice sabiamente mi
hermano Silvio: “quiero que me perdonen por este día los muertos de
mi felicidad.”
Escribí una palabra que te venga en mente por
los que te nombre en esta lista
Mercedes
Sosa : Madraza
Víctor
jara:
Lucero
Violeta
Parra:
Tierra
Facundo
Cabral:
amigo
Las
madres de la plaza:
entereza
Las
abuelas:
tesón
Leon
Gieco:
compañero
Víctor
Heredia:
cantor
El viejo
Matías:
soledad
Cipriano
Airala:
paisano
El poeta es un
observador nato. De tus observaciones que queda del mundo si tomamos
el mundo que había en los 60 comparado con el que tenemos hoy. ¿Qué
mejoró para la gente y que empeoró? ¿Qué sueños se perdieron y
cuales se realizaron?
-La
realidad de estos tiempos tiene como fundamento los sueños de los
sesenta y parte de los setenta. Unos ya aroman y otros comienzan a
florecer.
Lo más
extraordinario es haber entendido que el enemigo es muy astuto y
puede camuflarse a diestra y a siniestra. Estamos avisados y
actuamos con más cautela, con análisis más profundos. Las
democracias cada vez son más fuertes, eso es un avance. Lo que más
nos atrasa es la falsedad de los medios de comunicación en manos de
los grandes monopolios económicos. Esa es la gran batalla de los
tiempos actuales.
¿El hecho de ser
músico y cantante popular te facilita las cosas?.
-Todo lo
contrario, es más difícil. El medio de la literatura se maneja con
prejuicios muy grandes y ser un cantor popular es casi un
desprestigio para ciertos críticos del sector.
Vos sos parte de la
historia cultural de una región, que se extiende más allá de las
fronteras de nuestro país, que reflexión te trae eso.
-Me pone
feliz saber que pude decir lo que nos sucede como pueblo y ser
escuchado. Ojalá sirva de algo.
También sos un
referente de lucha, de aguante, se sabiduría, de tradición. ¿Habías
soñado con serlo alguna vez?
-Ni
siquiera sabía que era todo eso. De lo único que estoy seguro es de
perseguir día a día mi vocación de decir la verdad.
De tus
canciones elegí dos, solo para que sus letras acompañen esta nota.
De esas letras ¿que es lo que hace que hoy las recuerdes
especialmente?.
-Todavía
cantamos y Razón de vivir.
Son parte de lo colectivo y lo íntimo al
tiempo.
En que estas
trabajando ahora, en que anda Victor Heredia en estos meses, al
lector le va a gradar saber si hay algún disco gestándose, o si hay
algún poema o novela de la que quieras
contarnos.
-Mi
novela “Los perros” fue finalista del premio EMECE de
literatura 2011 hace apenas unos días, la editorial Planeta me
propone editarla para el año que viene. Mientras tanto estoy
preparando mi futuro nuevo CD al tiempo que escribo una nueva
novela.
Un
abrazo
Víctor
Heredia
Gracias a un grande de la canción
Latinoamericana
Por Guillermo Daniel Contreras, de La Vereda
del Sol” para la “Revista de Los Jaivas”